{"id":283,"date":"2020-12-01T17:16:00","date_gmt":"2020-12-01T17:16:00","guid":{"rendered":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/?page_id=283"},"modified":"2020-12-01T17:18:22","modified_gmt":"2020-12-01T17:18:22","slug":"de-la-plaza-de-la-constitucion-al-parque-caicedo","status":"publish","type":"page","link":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/de-la-plaza-de-la-constitucion-al-parque-caicedo\/","title":{"rendered":"De La Plaza de la Constituci\u00f3n al Parque Caicedo:"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"has-large-font-size wp-block-paragraph\"><strong>Aspectos culturales los barrios populares como respuesta a los cambios urbanos<\/strong><\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>En torno al siglo XIX<strong>, <\/strong>Algunas indagaciones llaman la atenci\u00f3n sobre los arrabales como unos sitios de diversi\u00f3n popular, en las afamadas pulper\u00edas del sector<\/em><a href=\"#_ftn1\">[1]<\/a>. <\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Esas pulper\u00edas son interesantes porque podr\u00edan hacer parte de un circuito espacial mayor de com\u00fan habitaci\u00f3n trasegar y habitaci\u00f3n de sectores populares, que inclu\u00eda\u00a0 tempranos sitios de ocio popular desde fines de la colonia, como Santa Rosa, San Nicol\u00e1s y santa Librada. De hecho, seg\u00fan explica M. Pacheco:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eran todos ellos, el lugar en el cual se fraguaba la red de relaciones que vinculaba a los plebeyos entre s\u00ed, y el que recog\u00eda los ya entretejidos en la iglesia, en la plaza central, en el billar, en la Gallera y en el mercado p\u00fablico. Su existencia era el resultado del gusto por la reuni\u00f3n de car\u00e1cter informal y espont\u00e1nea, y constitu\u00eda la expresi\u00f3n, en el festejo que reafirmaba la identidad de grupo, la identidad comunitaria. Su importancia radica en que era el \u00e1rea de mayor concurrencia, no autorizada, la que adem\u00e1s, junto al mercado, configuraban los espacios m\u00e1s grandes y los que brindaban mayor anonimato para las acciones.<a href=\"#_ftn2\">[2]<\/a>&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">April mencionaba:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\"><p><em>Notablemente insuficiente la plaza ante la presi\u00f3n creciente del uso mercantilista del espacio, las cuatro\u00a0 v\u00edas del marco se convierten en los ejes de la expansi\u00f3n requerida. As\u00ed, desalojando el centro se\u00f1orial indiano arcaico y obsoleto, va creciendo el nuevo centro esencialmente utilitarista y consumidor. Una sociedad aristocr\u00e1tica donde reinaban valores atribuidos al nacimiento y las tierras cede al paso, el poder y el espacio a aquella sociedad mercantilista de los reci\u00e9n llegados, enriquecidos pero sin abuelos ni ra\u00edces. Hacen del peque\u00f1o barrio la Catedral el \u00e1mbito extendido y rejuvenecido de sus intereses e ideolog\u00eda (\u2026) del centro fue desapareciendo el hacendado nativo con casa de balc\u00f3n y una tiendita, desplazado por el mercader for\u00e1neo con hacienda (\u2026) (sic: con la vinculaci\u00f3n al mercado mundial) brotan negocios que van ocupando las calles adyacentes y se expanden\u00a0 en diversas direcciones, principalmente hacia Santa Librada, San Nicol\u00e1s, San Francisco-Santa Rosa y m\u00e1s que todo hacia la plaza de mercado. Se forma en los a\u00f1os veinte con esta expansi\u00f3n una especie de conurbaci\u00f3n mercantil entre la Plaza Mayor y El Calvario<\/em><a href=\"#_ftn3\">[3]<\/a><\/p><\/blockquote>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Evaristo Garc\u00eda, m\u00e9dico y prestante figura pol\u00edtica de Cali (entre d\u00e9cadas finales del siglo XIX y primeras del XX) por dem\u00e1s, redactor de cr\u00f3nicas hist\u00f3ricas cuyo <em>leit motiv <\/em>tiene que ver con hacer un balance de algunas de las secuelas que hab\u00eda tra\u00eddo el siglo XX para Cali, sin que ello signifique que tengamos que leerlo como un nost\u00e1lgico hombre anclado en el siglo XIX. De hecho, en su balance sobre las causas del fin de las procesiones nocturnas, que para el caso nos interesan m\u00e1s porque muestran una articulaci\u00f3n entre geograf\u00edas en pleno ritual, incluyendo a El Vallano y su singular corpus puede leerse:<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La fiesta de corpus se celebraba en la parroquia de San Pedro con pompa sagrada y mucho lujo entre los habitantes de la villa. La procesi\u00f3n del Sant\u00edsimo recorr\u00eda bajo palio las calles y plazas con descanso en los altares art\u00edsticos que los fieles constru\u00edan. Era semejante a la fiesta moderna del sagrado coraz\u00f3n. La octava de la Parroquia de San Nicol\u00e1s, llamada Fiesta del corpus del Vallano, ten\u00eda una parte profana. La negra del corpus era una mu\u00f1eca colosal, dos metros de pies a cabeza, piel negra y ataviada con indumentaria de \u00f1apanga seg\u00fan moda. Acompa\u00f1ada de pitos, flautas y tambores y multitud de muchachos, e invitaba con danzas y venias a los vecinos para que asistieran al Corpus del Vallano. Las familias del Empedrado bajaban engalanadas al paseo por la noche en v\u00edsperas de la fiesta. Las calles iluminadas con mecheros y faroles ostentaban en las esquinas altares de novedad, bajo toldas adornados con grandes espejos plantas y flores vivas. En los campanarios improvisados, adornados con musgos y frutas sonaban los esquilones y en las calles, m\u00fasicas y cohetes. Las familias del Vallano, obsequiaban a sus amistades con empanadas acabadas de sacar de la cacerola, el famoso ponche batido de leche y huevos, aromatisados con polvos de canela, galletas y vinos secos generosos; y durante el d\u00eda con champus bebida fresca del pa\u00eds apenas fermentada.<a href=\"#_ftn4\">[4]<\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Por una parte, sobre la primera se manifest\u00f3 un intenso proceso de ornamentaci\u00f3n de parte de la Sociedad de Mejoras P\u00fablicas, el cual en ocasiones tuvo prop\u00f3sitos tan manifiestos como la celebraci\u00f3n del primer centenario de la Independencia. Aunque ello no es todo; V\u00e1squez Ben\u00edtez por ejemplo, vislumbra la importancia de transformaciones en las formas de socializaci\u00f3n de las elites, muy imbuidas en el auge de los clubes y en el deseo de contar con lugares exclusivos, sobresaliendo un cosmopolitismo est\u00e9tico cuya manifestaci\u00f3n m\u00e1s inmediata fue la paulatina constituci\u00f3n de clubes y boutiques alrededor de la plaza central<a href=\"#_ftn5\">[5]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">M\u00e1s all\u00e1 de los carnavales decembrinos, poco a poco, la plaza central se convirti\u00f3 en un parque arborizado y sitio por excelencia para los contertulios m\u00e1s precoces, rodeado de una pomposa serie de edificaciones que arrogaban las m\u00e1s elegantes sedes bancarias, boutiques y miscel\u00e1neas cuyas mercanc\u00edas atravesaban el Atl\u00e1ntico para llegar a Buenaventura y desde all\u00ed a Cali gracias al ferrocarril.&nbsp; Sin duda, durante el proceso de modernizaci\u00f3n de la ciudad, el desplazamiento de los campesinos e ind\u00edgenas que llegaban los domingos al mercado con todos sus productos y peque\u00f1as tiendas (por lo menos desde el siglo XVII) favoreci\u00f3 el id\u00edlico sue\u00f1o de estas elites por consumar una excluyente&nbsp; po\u00e9tica del espacio que, en Cali, hizo del parque su muestra por excelencia. En definitiva, todo lo anterior permite decir, siguiendo a V\u00e1squez Ben\u00edtez que en este periodo:&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Un nuevo sensorio, unos nuevos h\u00e1bitos y una nueva mirada est\u00e9tica (\u2026) comienzan hacer parte de la mentalidad de las elites y, a\u00fan, de la poblaci\u00f3n aldeana. La abigarrada y heterog\u00e9nea actividad social, la m\u00faltiple&nbsp; comunicaci\u00f3n y la socializaci\u00f3n abierta comienzan a abandonar&nbsp; la plaza con la desaparici\u00f3n del d\u00eda de mercado semanal y la construcci\u00f3n en otro sitio de una plaza de mercado que constitu\u00eda un espacio unifuncional donde la gente solo iba a mercar<a href=\"#_ftn6\">[6]<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<hr class=\"wp-block-separator\"\/>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref1\">[1]<\/a> V\u00e9ase: <a>ROSA PACHECO, Margarita. Al oeste del Para\u00edso: la navidad de 1876 en Cali. Cali; Programa editorial universidad del Valle. 2015.<\/a> p 33.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref2\">[2]<\/a> PACHECO, Margarita. Al oeste del para\u00edso: la navidad de 1876 en Cali. \u00d3p. cit. p 145.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref3\">[3]<\/a> APRILE-GNISET. Jacques. La ciudad colombiana. Vol. 4. \u00d3p. Cit. pp. 67-69.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref4\">[4]<\/a> Relator, Cali, 13 de septiembre de 1918, p 4<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref5\">[5]<\/a>Ib\u00edd.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\" style=\"font-size:11px\"><a href=\"#_ftnref6\">[6]<\/a>V\u00c1SQUEZ BEN\u00cdTEZ, \u00c9dgar. Historia de Cali en el siglo 20. \u00d3p cit.,p. 48.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Aspectos culturales los barrios populares como respuesta a los cambios urbanos En torno al siglo XIX, Algunas indagaciones llaman la atenci\u00f3n sobre los arrabales como unos sitios de diversi\u00f3n popular, en las afamadas pulper\u00edas del sector[1]. Esas pulper\u00edas son interesantes porque podr\u00edan hacer parte de un circuito espacial mayor de com\u00fan habitaci\u00f3n trasegar y habitaci\u00f3n [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"_vp_format_video_url":"","_vp_image_focal_point":[],"footnotes":""},"class_list":["post-283","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/283","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=283"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/283\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":287,"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/283\/revisions\/287"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/www.huellasyvoces.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=283"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}